¿Cuántas
veces nos hemos atorado en una larga
fila? Ya sea en un restaurante de comida rápida o en el supermercado, la
cual parece no moverse. Llena de caras de fastidio, de clientes frustrados,
dudosos de continuar o abortar la misión, sumando horas hombre que nadie pagará.
En esta escena recurrente, podemos reconocer a primera vista, un síntoma inconfundible de este padecimiento
organizacional: un cajero agobiado.
veces nos hemos atorado en una larga
fila? Ya sea en un restaurante de comida rápida o en el supermercado, la
cual parece no moverse. Llena de caras de fastidio, de clientes frustrados,
dudosos de continuar o abortar la misión, sumando horas hombre que nadie pagará.
En esta escena recurrente, podemos reconocer a primera vista, un síntoma inconfundible de este padecimiento
organizacional: un cajero agobiado.
Nunca
me he podido explicar la razón por la cual el dueño del negocio, se trate de una
tienda de conveniencia o de una importante transnacional; o no se percata de la
criticidad de tal cuello de botella, o
bien no lo considera relevante para sus operaciones. Por mera lógica, mientras
más rápido sea el proceso de venta, mayores serán los ingresos, sin embargo en
la práctica se hace todo lo contrario.
me he podido explicar la razón por la cual el dueño del negocio, se trate de una
tienda de conveniencia o de una importante transnacional; o no se percata de la
criticidad de tal cuello de botella, o
bien no lo considera relevante para sus operaciones. Por mera lógica, mientras
más rápido sea el proceso de venta, mayores serán los ingresos, sin embargo en
la práctica se hace todo lo contrario.
Sorprendentementeesta problemática no es reciente y está atada a la historia de la humanidad. En
el siglo I de nuestra era, existían en la antigua Alejandría, vasijas
mecanizadas que por dos dracmas, dispensaban agua bendita a los feligreses,
quienes así, se libraban de una penosa fila hasta la concurrida pileta. De este
sencillo dispositivo creado por el inventor Herón, nacieron las ventas
automatizadas. Desafortunadamente, no existen mayores registros de máquinas
expendedoras en los siglos posteriores, aunque eso no implica que el problema
dejara de existir, pues en 1883 aparece en las calles de Londres, una máquina
despachadora de refrigerios para hombres de negocios que no tenían tiempo de
comer en un restaurante.
A
partir de ese momento, se detonó este mercado propagándose rápidamente en el mundo. En los Estados Unidos surgen las
dispensadoras de sodas y cigarros, que
más adelante aceptaron billetes y regresaron cambio, optimizando así el proceso,
captando más y más clientes. Conforme ha transcurrido el tiempo, las ventas
automatizadas han prosperado, ya que cada vez se adaptan más a las necesidades
del consumidor.
partir de ese momento, se detonó este mercado propagándose rápidamente en el mundo. En los Estados Unidos surgen las
dispensadoras de sodas y cigarros, que
más adelante aceptaron billetes y regresaron cambio, optimizando así el proceso,
captando más y más clientes. Conforme ha transcurrido el tiempo, las ventas
automatizadas han prosperado, ya que cada vez se adaptan más a las necesidades
del consumidor.
Un
claro ejemplo es Japón, que cuenta con 3.8 millones de estos dispositivos, que
surten los productos más variados y exóticos que imaginemos. Han sido tan
populares que ahora son parte integral de su cultura.
claro ejemplo es Japón, que cuenta con 3.8 millones de estos dispositivos, que
surten los productos más variados y exóticos que imaginemos. Han sido tan
populares que ahora son parte integral de su cultura.
Con
la aparición del Internet, surgen las ventas en línea, y hoy es posible
adquirir prácticamente de todo desde nuestros dispositivos electrónicos. Esto
ha permitido el florecimiento de negocios multimillonarios, en los que se han
eliminado muchos de los obstáculos que se presentan durante el proceso de adquisición.
Incluso la firma de software Atlassian, que vale aproximadamente 5 mil millones
de dólares, jamás ha contado con un equipo humano de ventas. Todas estas
compañías tienen algo en común, la premisa del genio alejandrino: Al
comprador no le gusta esperar.
la aparición del Internet, surgen las ventas en línea, y hoy es posible
adquirir prácticamente de todo desde nuestros dispositivos electrónicos. Esto
ha permitido el florecimiento de negocios multimillonarios, en los que se han
eliminado muchos de los obstáculos que se presentan durante el proceso de adquisición.
Incluso la firma de software Atlassian, que vale aproximadamente 5 mil millones
de dólares, jamás ha contado con un equipo humano de ventas. Todas estas
compañías tienen algo en común, la premisa del genio alejandrino: Al
comprador no le gusta esperar.
