Corriente Alterna: Comienza el día cero

 

Comienza el día cero. El mundo tal y como lo conocemos
cambia mañana.

 

México dejará la infancia de golpe. El chamaco malcriado
acostumbrado a arrebatarle lo que se le antoja al niño más débil, se dará
cuenta que ahora ya no le darán Gerber en la boquita, y ahora tiene miedo y patalea
y hace rabietas. Entrará inevitablemente a la pubertad y la sufrirá como todos.
Le saldrán granos en la cara. Sin motivo, pasará de la euforia al llanto
desbordado. Se pondrá en un plan imposible. Se sentirá furioso, solo e incomprendido. Sufrirá en el camino  muchas decepciones y si se deja, será la burla
de todos. No le quedará otra que afrontar esta etapa. Deberá entonces ponerse a
estudiar, superar una a una sus frustraciones, disciplinarse, recuperar poco a
poco su autoestima, a ganarse la vida de manera honrada, a ahorrar, explotar
sus talentos. Tendrá que  granjearse el respeto
de sus mayores. El proceso será arduo y quizás sea una adolescencia que tome
siglos, pero sólo así se madura, solo así se hará todo un hombrecito.

 

 

 

Corriente Alterna: El cisne rompequinielas

¿Cuál es el deporte
preferido de Inglaterra?, puedo asegurarle que no es ni el rugby, ni el football, ni el cricket ni los dardos. No,
el deporte más popular de los ingleses es el nado contra corriente, y desde
hace siglos lo han practicado con gran disciplina; ya sea manejando en sentido
inverso al resto del mundo, midiendo con su tortuoso sistema de unidades, fabricando aparatos eléctricos con voltaje exótico, y más
 recientemente, aislándose del resto de
Europa. Dentro de estas y muchas otras peculiaridades,  hay una que data de hace más de setecientos
años, y surge de la admiración de la monarquía por la elegancia y deslumbrante blancura de los
cisnes, que derivó en un mandato Real;  en el que se
ordenó  que todas las aves de este tipo que habitaran en aguas abiertas dentro del  Inglaterra y Escocia, serían propiedad del
monarca en turno. Desde entonces son celosamente protegidos y
estrictamente censados cada mes de Julio.  

A mediados del siglo XIX, por indicaciones de
la reina Victoria, se encomendó a la Real Sociedad de Biología, clasificar
escrupulosamente a todas las especies de estas aves, las cuales sin importar
sus diferencias biológicas, al final tenían en
común algo: ser invariablemente blancas. La tarea fue concluida a satisfacción
y el árbol genealógico pendió orgullosamente en la sala de la prestigiosa
Sociedad. Hasta que un día, un grupo de exploradores se internaron en tierras recién descubiertas de Nueva Zelanda y encontraron una sorpresa: cisnes negros.

Después de lo que supongo habrá sido una bochornosa explicación a la reina. La zoología
de los cisnes debió reclasificarse por completo.  

Este tipo de desatinos siempre han sido parte
de la humanidad. Son eventos tan altamente improbables,  que nadie repara en ellos y nunca se
consideran como parte de nuestros planes, pero cuando ocurren…¡ouch!, se
convierten en sucesos de altísimo impacto, ahora conocidos por la ciencia como
cisnes negros.

Para fines ilustrativos hagamos un recuento de
algunos de ellos:


El asterioide
de Chicxulub. Durante millones de años los dinosaurios dominaron al planeta,
hasta que de pronto, y sin previo aviso, una luz cegadora surcó el cielo,
extinguiéndolos y provocando el auge de los mamíferos , que después evolucionaron
en lo que somos.

Las guerras
mundiales. A finales del Siglo XIX, Europa en general experimentó un período de
bonanza extrema, el romanticismo se reflejaba aún en el arte, la ciencia
aportaba como nunca a favor de la humanidad. Se esperaba un Siglo XX lleno de
paz y de fraternidad. Nada más alejado de lo que les deparaba a los bohemios
europeos.

La tercera
Guerra Mundial ¿?. Al término de la segunda conflagración, era un hecho que
existiría un tercero y devastador conflicto entre el bloque socialista y los
Estados Unidos. Nunca se dio, el cisne negro no apareció, reiterándonos su
naturaleza esquiva e impredecible.

Poniéndonos más al día podemos citar el Brexit. Evento que contra
toda lógica y probabilidad, se dio, y de refilón la derrota de la invencible
Hillary Clinton.

Ahora, bien, como es muy sencillo hablar a toro pasado
y con los libros de historia en la mano y para cerrar este sorpresivo año,
estos son mis cisnes negros para el 2017-2018:

  1. Estallido
    bélico en medio oriente, que dispara los precios del petróleo.
  2. Recuperación
    vertiginosa de la economía de países petrolizados.
  3. Repunte
    de economía mexicana en consecuencia.
  4. Derrota
    de AMLO en las elecciones presidenciales, victoria del PRI.
  5. Declive
    y eventual desaparición de Facebook.
  6. Chile
    campeón del mundo en Rusia 2018.
  7. Quiebra
    de Televisa.
  8. Descubrimiento
    de vida extraterrestre.
  9. Apagón
    digital por tormenta solar, afectación global incalculable.
  10. China
    aprecia  el yuan a su valor real, creando un caos financiero.  
Y de pilón,  en
cuatro años Donald Trump es reelegido por otro periodo.

Por las
características de este impredecible fenómeno, solo existirá  una manera de comprobar o desmentir estos
inverosímiles escenarios, y es esperar a que nuestro caprichoso personaje se digne
a aparecer. Desplegando ante nuestras atónitas miradas, sus majestuosas alas negras.

Corriente Alterna: El laberinto de la memoria

Aquella tarde el sol caía a plomo sobre Sedona, seguro
estábamos a más de cuarenta grados. Era un sauna en el que los árboles parecían
bailar ante mis ojos nublados por el  sudor. Caminamos por acantilados y tortuosas
veredas pedregosas. -Falta poco-, nos decía Janel, -vale la pena, verán-. No nos
mintió, un oasis se revelaba ante nosotros. Una hermosa cascada bañaba a un
pequeño lago turquesa, sin pensarle mucho nos arrojamos, nadamos por horas, y luego
nos tendimos en la orilla. Nos despertó el frío, sin darnos cuenta nos habíamos
quedado dormidos, el cielo ya no resplandecía, era tarde debíamos regresar. A
mitad del camino, el bosque había perdido su verdor, ahora era violáceo y los
árboles ya no bailaban, más bien parecían hostiles gigantes reclamándonos con
sus largos brazos. Después de andar y andar y cuando los pies nos mataban,
horrorizados escuchamos el rumor de la cascada, habíamos dado vueltas en
círculos, estábamos completamente perdidos.  

Stephen Wiltshire siempre fue un niño diferente,
distante, no articuló palabra sino hasta los nueve años, era autista,
desde pequeño sus padres lo inscribieron en una escuela especial. Rápidamente
sus tutores advirtieron su gran habilidad con el dibujo, y sobre todo una
extraordinaria facultad: a su alumno le bastaba realizar solo una breve inspección a
intrínsecos edificios para que los reprodujera fielmente sin necesidad de
verlos nuevamente, no había duda, Stephen era un genio.

Pasaron los años y estudió arte, su talento fue
cultivado y reconocido por los críticos, sin embargo su descomunal capacidad de
memoria siguió siendo un misterio, ahora ya no era solo capaz de replicar
edificios con un vistazo, sino barrios enteros, su habilidad de retención
parecía no tener límites. Fijó entonces sus horizontes en objetivos más
ambiciosos: un día subió al punto más alto de Londres, observó las diferentes
perspectivas de la ciudad y regresó a duplicarla en un gran mural, todo de
memoria. Su fama se esparció por el mundo, ahora le llovían ofertas para
plasmar otras megalópolis.

La noche nos cayó súbitamente, solo una luna menguada
alumbraba levemente al tétrico bosque, estábamos atrapados en un oscuro
laberinto, sin un solo punto de referencia. Todo apuntaba a pernoctar en esa
negrura equipados con solo unas toallas mojadas. –Síganme, esta loma se me hace
conocida-, dijo Janel, casi a tientas nos dirigimos hacia a aquella burda
silueta. De ahí, pudimos reconocer algunas marcas en el sendero, que ahora distinguíamos
del resto. Poco a poco, como cuando se unen puntos en los cuadernos de iluminar,
un tenue sendero se revelaba. Con paciencia y guiados por un sentido de
orientación que despertaba de un largo sueño, supimos de pronto que los recuerdos siempre estuvieron dentro de nosotros,
ocultos en algún recoveco de nuestra memoria. Logramos ver a lo lejos el claro
en el cual nos esperaba el auto y nuestra libertad. Hoy lo evoco como uno de
los momentos más felices de mi vida.


Stephen subió a un helicóptero, como una cámara
viviente registró la monstruosa Ciudad de México, la nave sobrevoló de polo a
polo la interminable mancha urbana, cuando el singular pasajero se sintió
satisfecho, regresaron al hangar. Un vasto lienzo le esperaba para ser vestido.

Varios días con intensas jornadas le tomaron al
artista para completar su obra. Dominé mi ansiedad para no ir sino hasta que
estuviera cerca de culminarla. Finalmente tomé un taxi que me llevó al
vestíbulo de la Torre BBVA. Ahí como muchos asistentes quedé conmocionado por
lo que vi. Una réplica exacta de esta ciudad, calles, edificios
escrupulosamente detallados, parques, autos, rotondas, el lugar donde trabajo, mi
casa, las casas de mis amigos, los lugares que frecuento, la escuela de mi hijo.

Sin embargo hubo algo que me conmovió profundamente, y es que nunca pude ubicar
gente plasmada, como si fuera inexistente para el artista, como si siempre hubiera
estado solo aquí. Esperé el momento en el que Stephen delineó su último trazo,
en su sonrisa percibí un alivio infinito, el de la libertad recuperada, quizás
la misma que viví cuando escapé del desolado laberinto de Sedona.
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Agradezco de todo corazón a este espacio de expresión, que me ha brindado durante este nuestro primer año, su apoyo incondicional para compartir mis ideas, temores e inquietudes. Respetando íntegramente el mayor derecho de los individuos: la libertad de pensamiento. Y a quienes me han honrado con su lectura y preciados comentarios, reitero mi agradecimiento y compromiso por ofrecerles siempre la sinceridad de mis palabras. Un abrazo.

Víctor F Arriaga

Corriente Alterna: El lenguaje de las plantas

Esta mañana es
particularmente grisácea en la ciudad. A pesar de que el sol se ha posado a medio
cielo, las calles parecen  estar en penumbras.  Como un efecto óptico, el pavimento se
prolonga hasta el cielo pareciendo un inmenso telón raído.  Se escucha en algún lugar un avión volando de
cerca, cuesta trabajo encontrarlo entre las nubes de smog. Reviso en el celular
y el índice de calidad del aire se considera aceptable, buena puntada.


Mientras
conduzco a mi encuentro, me doy cuenta una vez más  que esta lamentable problemática es en realidad un
mal auto infligido, un disparo en el pie, un harakiri a varias manos. Sin
embargo,  y por desolador que parezca el
asunto, existen todavía maneras de remediarlo. Hoy alguien me dirá cómo hacerlo,
cómo meter reversa y salir de este oscuro callejón en el que nos hemos
metido.  Estoy a solo a unas cuadras de
distancia y ya me está esperando con su historia, sentado en medio de la
jungla.

Un enorme
portón de hierro custodia la entrada de este edificio sesentón, ni siquiera
debo tocar, está entre abierto, subo uno a uno los escalones que forman la espiral
que me llevará con mi entrevistado.  

-¡Hola Víc!- Me saluda Lúcio, quien me recibe a medio
camino como a un gran amigo a quien no ha visto en tiempo, -ven sígueme, mejor
platicamos arriba-.

invernadero en azotea
De pronto estoy asombrado con lo que tengo frente de
mí, en lo que debería ser una decrépita azotea, hay un tupido invernadero, con
infinidad de plantas, tan exuberantes como variadas, me tomará tiempo analizar
bien la situación.

laberinto de helechos

Por ahora estoy caminando por un laberinto de helechos que
cubren de piso a techo e interconectan con cámaras internas vestidas con
vegetales multicolores.

En este momento me percato de lo particular que es
este lugar, la temperatura, humedad y aire son distintos. Como me explicará más
adelante mi anfitrión, dada la profunda interacción que existe entre las
plantas, se ha desarrollado un microclima, tengo muchas preguntas que hacerle.
jardin en la azotea
Lúcio, además
de ser un experto en vida silvestre, es un incansable viajero, quien hace trece
años visitó a unos amigos en Buenos Aires, y cenó con ellos en su terraza, esta
tenía un pequeño jardín, del que se quedó prendado. Regresó a México y decidió
hacer algo similar. Después de darse cuenta que su departamento no era apto
para el proyecto, puso la mirada en la azotea de su edificio, que en ese
entonces era un lugar abandonado, atestado de basura, cascajo y fierros viejos,
le esperaba una ardua tarea. El tiempo pasó y trabajó afanosamente para acondicionar
el área, subiendo y bajando bultos.  De
solo acordarme de las escaleras del edificio, en verdad, creo que nada más le
faltó ceñirse una corona de espinas.

el lenguaje de las plantas

Poco a poco y
con una tenacidad napoleónica, Lúcio comenzó a poblar aquel espacio yermo, la
vida comenzó a brotar.

-Tendemos a
subestimar a las plantas, a considerarlas estáticas, inferiores, mudas, nada
más erróneo. Las plantas hablan, y si están juntas se platican, claro, en sus
términos y no con palabras sino con marcas químicas. Cuando una jirafa se
aproxima al follaje de los árboles, estos secretan toxinas de sus hojas para no
ser devoradas. Por el contrario, si el ambiente es propicio, estas florecen en
conjunto,como si se pusieran de acuerdo-, me explica.

Y es algo que se siente
en ese mágico lugar, existe una comunión entre los habitantes, un diálogo que
no se escucha, pero se percibe con los demás sentidos y en el que uno poco a
poco comienza a sumergirse, quizás y porque el hombre a veces recuerda que
siempre vivió rodeado de plantas y en el fondo las añora. Las plantas
nos tranquilizan, mientras nosotros emitimos iones positivos derivados de
nuestras estresadas vidas, ellas expiden negativos, dejando el saldo en cero.
-Esta flora es epífita, crece una sobre otra, no como parásito sino
como una comunidad armoniosa, por eso si llueve, no escurren ni forman charcos,
captan el agua que necesitan, la limpian y la devuelven a la atmósfera como una
nube. Si estos jardines urbanos fueran masivos, el aire de la ciudad se
limpiaría naturalmente, la lluvia se aprovecharía y no habría inundaciones por
drenajes saturados-.

azotea verde
-Una ventaja
que existe en esta ciudad, es que llueve casi seis meses al año, así que no hay
que regar durante un buen tiempo. Sin embargo se tiene la limitante para el
almacenamiento de agua, los edificios no deben cargar el peso adicional que
representan los tinacos para este fin, se requiere de métodos alternos de riego, que aún no están disponibles, por lo pronto hay que hacerlo del
modo convencional, es decir, diariamente con manguera en tiempo de secas-, concluye.

Antes de irme,
doy un último recorrido en este pequeño paraíso, tocado profundamente por el
inspirador mensaje de su creador, quien contra todo pronóstico y sorteando
innumerables adversidades, logró hacer las paces con la maltrecha naturaleza, y
ella, correspondiendo generosamente y sin rencor alguno,
ha emergido nuevamente del árido cemento.

azotea verde wtc

Corriente Alterna: ¿Cómo organizar unos juegos olímpicos? Pépe Carioca vs el pato Donald

Han pasado ya
varias semanas de que concluyeron los juegos de Río y la vida ha vuelto a la
cotidianidad. No obstante, aún tengo presente la emotiva ceremonia de clausura.
 En ella, se proyectaron varios rostros brasileños
al borde del llanto, sin duda, por el desempeño histórico de su país y por las
grandes alegrías que sus atletas les dieron. Pero quizás también porque saben
que la fiesta terminó, y ahora deberán de pagar el astronómico costo del
evento. Que para colmo de males, se presenta en la situación político-económica
más inoportuna. Con tristeza, no pude evitar sentir, como junto con el fuego
olímpico, el ánimo de los anfitriones se fue extinguiendo.
                             habitantes de favelas viendo inauguración en Rio
¿Pero qué
ocurrió mal?, ¿Por qué cada vez que concluyen unos juegos olímpicos, las
ciudades terminan quebradas y endeudadas por décadas?, ¿Es esto inevitable?
Para responder estas preguntas es necesario rebobinar la cinta a 1980.

Entrada al estadio en JJ OO Los Angeles 84Al término de
los olímpicos de Moscú. Se le pasó la estafeta a la ciudad de los Ángeles. En
ese momento,  el panorama era completamente
desolador. Y es que en represalia al boicot de los Estados Unidos a los juegos,
era un hecho que la justa veraniega del 84 no contaría con el poderoso bloque
socialista, mermando seriamente el atractivo mediático. Adicionalmente, la
economía norteamericana se encontraba en plena recesión. El Kremlin se frotaba
las manos con el colosal fracaso.

Los
estadounidenses, nunca resignados a la derrota, evitaron el pánico y analizaron
bien la situación, y después de revisar caso por caso los desastres financieros
de las olimpiadas pasadas, llegaron a una simple y contundente solución: Para
que estos juegos fueran rentables deberían ser financiados y organizados por la
iniciativa privada.

El primer paso
fue poner al frente al hombre adecuado: el avispado hombre de negocios y  comisionado de las grandes ligas de béisbol,
Peter Ueberroth. Quien aprovechó la infraestructura existente de los Ángeles y que
con un poco de maquillaje la dejó cómo para un óscar. La practicidad de
Ueberroth rayó en lo genial, en vez de invertir en una costosa villa olímpica,
alojó a los atletas en los funcionales 
dormitorios universitarios. El estadio olímpico fue el utilizado los
juegos de 1932, que dejó ya de conocérsele como el viejo estadio, al ser
rebautizado  como el nuevo Coliseo de los
Ángeles. Las demás disciplinas también se efectuaron en estadios de equipos
profesionales. Soluciones sencillas, millones ahorrados.Estadio JJ OO Los Angeles 84

Se sabía que los
deportistas norteamericanos, al no tener competencia seria, barrerían en el
medallero. Por este motivo, los medios no escatimaron en elevarlos a niveles de
semidioses aún antes de que empezaran los juegos, así que la expectación crecía
día a día. Finalmente los juegos fueron un éxito rotundo, el himno
norteamericano no paró de sonar, el mundo se maravilló con las hazañas de los
atletas locales, ¿alguien se acordó de los soviéticos?, y el señor Ueberroth devolvió
al comité organizador 250 millones de dólares (de aquellos) de ganancias netas,
y la ciudad, por supuesto, no tuvo deuda.

Desde
entonces, Estados Unidos se ha postulado como candidato a todas las demás
olimpiadas. No creo que Brasil lo haga en muchos, muchos años.